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Para poder cultivar con éxito, es necesario pensar en el cuidado de los cultivos y tener en cuenta algunos aspectos importantes. Tales como labores de siembra, fertilizaciones, manejo de plagas y enfermedades.

También se debe prestar atención a la evolución del cultivo para poder detectar necesidades del mismo. Al poder determinarlas a tiempo, se podrán corregir oportunamente sin efectos negativos a la hora de la cosecha.

Índice

El cuidado de los cultivos en Argentina

El secreto para conseguir una buena cosecha inicia con la optimización de todas las tareas relacionadas con los pasos previos al cultivo.

Para lograr un cultivo en excelentes condiciones, se debe partir del conocimiento del suelo donde se sembrará. Se inicia determinando el tipo de suelo, a partir de allí evaluamos su fertilidad, capacidad de retención de agua, cultivos antecesores, plagas y malezas presentes.

Así como con el suelo, otro factor importante de prestar atención antes de iniciar es el clima. Este conocimiento ayudará a tomar decisiones acertadas para la siembra del cultivo.

El clima y el suelo son los que condicionan la productividad. El clima no podemos cambiarlo, sin embargo, sí podemos ayudar a mejorar el suelo. Un análisis de suelo, previo a la siembra, es esencial para poder determinar la fertilización adecuada.

Conocer el ambiente antes de iniciar también es importante porque este puede condicionar el cultivo. Interviene en factores como la fecha de siembra y la distribución espacial ideal, entre otros.

Ahora, una vez implantado el cultivo, se debe cuidar permanentemente. Por ejemplo, programar monitoreos para evitar plagas o enfermedades que disminuyan la producción es una buena estrategia de control.

También el uso de agroquímicos y de sustancias que mejoren el efecto del caldo de aplicación. En Argentina, por ser un país desarrollado en cuanto a técnicas de control de plagas, es frecuente el uso de coadyuvantes para mejorar aplicaciones de fitosanitarios.

Al finalizar el ciclo del cultivo, se cosecha la producción. En este paso también intervienen tecnologías muy avanzadas para realizar la tarea de la manera más eficiente y con menor pérdida posible.

Además, durante la cosecha se recolectan datos de rendimientos importantes para poder planear la próxima campaña. Esta información es cada vez más usada por los productores. 

Siguiendo estas estrategias conseguirás optimizar tu producciòn. Pero, además de los anteriores, hay tres consejos más que es importante que tengas en cuenta.

1. Al sembrar, procurá distribuir muy bien la semilla

Al hablar de distribución de semilla, podemos asociarlo con densidad de siembra, que también es un factor importante para el cuidado de los cultivos. La densidad óptima varía de acuerdo a cada cultivo.

Contar semillas sembradas es parte del cuidado del cultivo

En general, lo que se pretende es lograr es que se capture lo más rápidamente posible el 95% de la luz incidente. Este porcentaje determina que se alcanza la máxima tasa de crecimiento.

Esta cobertura se debe mantener durante el mayor tiempo posible durante el ciclo, pues se traducen en mayor producción de biomasa y rendimiento en grano.

La densidad de semillas a sembrar varía en cada cultivo debido a varios factores, como pueden ser:

  • Área foliar capaz de lograr cada planta.
  • Disposición de sus hojas (erectas o planas).
  • Capacidad de compensación ante baja o alta densidad.

El cultivo de maíz, por ejemplo, tiene una capacidad limitada para compensar una baja densidad a través de mayor superficie de sus hojas. Esto a diferencia de especies con mayor plasticidad como el girasol (capacidad de expansión foliar), la soja (capacidad de ramificar) o el trigo (capacidad de macollar).

Podemos variar la densidad de los cultivos de dos maneras. Una de las opciones es cambiar la cantidad de semillas sembradas en el surco, manteniendo la distancia entre surco.

La siguiente opción es mantener la cantidad de semillas sembradas en el surco, pero variar la distancia entre un surco y otro. Este método puede favorecer la equidistancia entre planta y planta evitando el sombreo en el mismo surco. También favoreciendo lograr la cobertura del 95% más rápidamente.

2. Optimizá luz y temperatura

Existen dos tipos de semillas según su comportamiento a la luz al momento de germinar. Por un lado existen semillas fotoblásticas positivas, que germinan sólo si reciben luz. Y, por el otro, las fotoblásticas negativas, que sólo germinan en ausencia de luz.

La mayoría de los cultivos sembrados extensivamente en Argentina son del grupo de las que necesitan ausencia de luz para germinar (trigo,soja,maiz). Por lo cual deben ser sembradas a algunos centímetros de profundidad en el suelo y ser tapadas con tierra.

Otro aspecto importante al momento de la germinación es la temperatura del suelo. Siempre se necesita de una temperatura mínima para germinar. Si esa temperatura no se alcanza, la semilla se mantiene latente por un tiempo hasta perder capacidad germinativa.

En estadios vegetativos del ciclo del cultivo, la temperatura es la que determina la tasa de crecimiento. Con temperaturas ideales, la tasa será mayor. Con temperaturas entre la base y las ideales o entre las ideales y la máxima, el crecimiento es menor.

Algunos cultivos son favorecidos por amplitudes de temperaturas entre el día y la noche para la producción de algún aceite, como es en el caso del girasol.

La longitud del día o las horas de luz determinan el momento de floración para los cultivos. A los cultivos de verano se los llama de días cortos y a los de invierno de días largos.

Esto es porque al acortarse los días, los cultivos estivales comienzan a florecer. Al contrario sucede con cultivos de invierno, cuando los días comienzan a ser más largos, se induce la floración.

3. Una vez sembrado, haz uso de coadyuvantes

Durante todo el ciclo se debe mantener el cuidado de los cultivos. En Argentina, se realiza en su mayoría con aplicaciones de productos químicos para control de plagas.

Estas aplicaciones son muy favorecidas por el uso de coadyuvantes. Este tipo de productos mejora en gran medida la calidad de aplicación y evita costos extras o dolores de cabeza por problemas de deriva (MaxiDrop) y evaporacion (MaxiDrop y Harrier) o por inactivacion del ingrediente activo (FullControl).

Conclusiones

Desde antes de la siembra ya se debe pensar en el cuidado de los cultivos. Desde el clima y el suelo donde se cultivará, pasando por el desarrollo de las plantas y finalizando con la cosecha.

Cada parte de la producción tiene sus puntos a tener en cuenta para controlar y mejorar para hacer un uso eficiente de los recursos. AgroSpray es un gran aliado en el campo al momento de realizar aplicaciones de productos eficientemente.

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